La inteligencia artificial ya no es cosa de grandes empresas ni de Santiago. Hoy cabe en el teléfono de cualquier persona, y Chile es uno de los países del mundo que más rápido la está adoptando.
Para quienes viven en la Región de Los Lagos, eso abre oportunidades concretas. El pequeño productor lechero que puede llevar mejor el control de su predio. La emprendedora de turismo rural en Chiloé que puede atender a visitantes de otros países en su propio idioma. El comerciante de Osorno que puede vender fuera de la región. El joven de Puerto Montt, Castro o Puerto Varas que puede trabajar para una empresa de Santiago o del extranjero sin irse de su ciudad. Y la reforma económica aprobada este año premia justamente eso: da un crédito tributario mayor a las empresas que exportan servicios del conocimiento con trabajadores fuera de la Región Metropolitana.
Pero la oportunidad tiene una condición. En una región con un desempleo de 7,7 %, la tecnología puede abrirle a la gente un trabajo mejor o dejarla atrás. La diferencia está en quién sabe usarla.
La evidencia internacional lo muestra con claridad.
Más robots, menos desempleo, si hay educación
Los países con más robots por trabajador no son los que tienen más desempleo. Son, en general, los que tienen menos. Corea del Sur tiene la mayor densidad robótica del mundo, 1.220 robots por cada diez mil trabajadores de la industria, y un desempleo de 2,9 %. Singapur, segundo con 818, está en torno al 2 %. Japón, con 446, bajo el 3 %.
Tienen otra cosa en común: están entre los mejores sistemas educativos del planeta. En la prueba PISA 2025, publicada este mes, Singapur, Japón y Corea volvieron a ubicarse en la parte alta de la tabla. Y los tres invierten en algo que Chile ha descuidado: formar a sus trabajadores a lo largo de toda la vida, no solo en el colegio.
La tecnología crea empleo donde hay personas preparadas para usarla, y lo destruye donde no las hay. La herramienta es la misma; lo que cambia es quién la sabe usar.
Lo que viene, también aquí
El Foro Económico Mundial estima que hasta 2030 se crearán en el mundo unos 170 millones de empleos y desaparecerán cerca de 92 millones. El saldo es positivo, 78 millones, pero los puestos nuevos no serán los mismos que se pierden, ni los ocuparán necesariamente las mismas personas. Cerca del 40 % de las habilidades que hoy pide un empleo cambiará en ese plazo.
En la región ya se está midiendo qué significa eso. En junio, el Observatorio Laboral de Los Lagos, que ejecuta la Universidad de Los Lagos para la Subsecretaría del Trabajo, reunió a empresas, gremios y trabajadores de la acuicultura para anticipar cómo la inteligencia artificial y la transformación digital cambiarán el empleo en el sector. El mismo mes, el encuentro de inteligencia artificial aplicada de Duoc UC dedicó su jornada de Puerto Montt a su impacto en el trabajo y la formación.
La conclusión es la misma en todas partes: la mayoría de quienes trabajarán con inteligencia artificial en 2030 ya está trabajando hoy. La pregunta no es solo qué aprenden los niños, sino qué aprenden los adultos.
Chile en el mapa mundial
Chile no parte de cero. En varias mediciones internacionales aparece junto a los países más avanzados, no solo por delante de sus vecinos.
Los chilenos adoptan la inteligencia artificial más rápido que casi nadie. Un estudio de Cybernews sobre 64 países, publicado en febrero, ubicó a Chile segundo en el mundo en uso ciudadano de aplicaciones de inteligencia artificial, solo detrás de Singapur. Estados Unidos, donde están las principales empresas del rubro, quedó en el lugar 28.
Las empresas chilenas ya la piden. Según el AI Index 2026 de la Universidad de Stanford, el 2,4 % de los avisos de empleo en Chile exige habilidades en inteligencia artificial, casi lo mismo que en Estados Unidos (2,6 %) y más que en el Reino Unido (1,9 %).
Chile tiene lo que la inteligencia artificial consume. Es el primer productor mundial de cobre, un metal que los centros de datos requieren en grandes cantidades, y el tercer productor de litio, con cerca de una cuarta parte de las reservas del planeta. Dos tercios de su electricidad vienen de fuentes renovables. Tiene ya 386 megawatts de capacidad en centros de datos, más de 7.500 millones de dólares en inversiones comprometidas por grandes empresas tecnológicas, y el cable submarino Humboldt lo conectará directamente con Australia y el Asia-Pacífico.
Y tiene industrias que compiten en el mundo. Chile es el segundo productor mundial de salmón, una industria que nació y creció en Los Lagos, y la región produce cerca de la mitad de la leche del país. Cinco de las principales salmoneras del sur ya aplican inteligencia artificial en alimentación remota, monitoreo ambiental y anticipación de riesgos sanitarios. Por tercer año consecutivo, además, el país lidera el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial de la CEPAL y el Centro Nacional de Inteligencia Artificial.
Pocos países reúnen al mismo tiempo recursos, energía limpia, infraestructura digital, industrias exportadoras y ciudadanos dispuestos a usar la tecnología. Lo que falta está en otro lado.
El cuello de botella está en las personas
En la evaluación de competencias de adultos de la OCDE (PIAAC 2023), Chile quedó en el último lugar entre 31 países. El 44 % de los chilenos de 16 a 65 años no alcanza el nivel suficiente en comprensión lectora, matemática y resolución de problemas. En lectura, el promedio nacional fue de 218 puntos, frente a 260 del promedio OCDE.
Esa es la paradoja chilena: un país que usa la inteligencia artificial como los más avanzados, cuyas empresas la piden como en Estados Unidos, pero cuya fuerza laboral tiene las competencias básicas más bajas del grupo.
En la región se ve con nitidez. En la lechería, en la salmonicultura, en el comercio, en la salud y en los servicios, cada vez más tareas se hacen leyendo datos y operando sistemas frente a una pantalla. Quien no tenga una base sólida de lectura y razonamiento quedará fuera de esos empleos, aunque lleve años en su oficio, y tampoco podrá aprovechar las oportunidades que la tecnología le abre para emprender o trabajar a distancia.
Hay un dato alentador: en razonamiento matemático, Chile subió ocho puntos entre 2014 y 2023, mientras el promedio de la OCDE casi no se movió. El estudio muestra además que la capacitación y el uso de las competencias en el trabajo son lo que evita que los adultos las pierdan con los años. Se puede mejorar, y el lugar donde se mejora es el trabajo.
Por qué la capacitación no ha funcionado
Chile tiene desde hace décadas un instrumento para capacitar a los trabajadores: la franquicia tributaria del SENCE, que permite a las empresas descontar de sus impuestos lo que gastan en cursos. Mueve cerca de 300 millones de dólares al año. Y las evaluaciones coinciden en que rinde poco.
- La Comisión Nacional de Productividad advirtió en 2018 que la gran mayoría de los cursos duraba menos de 40 horas, cuando los únicos que mostraban efectos en los salarios eran los largos, y esos eran menos del 1 % de la oferta.
- La evaluación de impacto de la Dirección de Presupuestos, de septiembre de 2025, no encontró efectos en las remuneraciones de los trabajadores capacitados, ni en los meses trabajados, ni en su estabilidad laboral, uno y dos años después.
- La misma evaluación mostró a quién llega: el 88 % de los trabajadores capacitados viene de grandes empresas, el 10 % de medianas y apenas el 2 % de pequeñas.
Para una región como Los Lagos, esa última cifra es la más importante. Aquí el empleo está en el predio lechero, el taller mecánico, el emprendimiento turístico, la pesca artesanal y la pyme proveedora de la salmonicultura: justo donde la franquicia casi no llega.
Lo que ya cambió
La reforma de reconstrucción y desarrollo económico que el Congreso despachó en agosto, y que el senador Kuschel votó a favor, dio un primer paso. Concentró la franquicia en quienes ganan menos: cubre hasta el 80 % del costo del curso para trabajadores con remuneraciones de hasta 25 UTM, y la diferencia la paga la empresa, nunca el trabajador. Dejó fuera de la franquicia las actividades recreativas y los cursos de autoinstrucción sin tutor ni evaluación. Agregó 10 mil millones de pesos adicionales por año para capacitación en 2027, 2028 y 2029. Y ordenó una evaluación externa del sistema a los tres años, que deberá medir la pertinencia de los cursos, su efecto en el empleo y la productividad, y cuánto llegan a las empresas de menor tamaño.
Para los operarios de planta, los temporeros y los trabajadores del mar de la región, que están mayoritariamente en ese tramo de remuneraciones, es capacitación que antes no les llegaba. Lo que viene es decidir qué se enseña, a quién y cómo.
Qué funciona, aquí y afuera
Certificar lo que la gente ya sabe. El ejemplo más cercano está en la región. ChileValora y el Consejo del Salmón presentaron en 2025, en Huenquillahue, a pocos kilómetros de Puerto Montt, los primeros perfiles laborales certificables de la salmonicultura: buzo acuícola, operador de vehículos submarinos a control remoto y operador de engorda. El segundo es, precisamente, un oficio nacido de la automatización. SENCE Los Lagos, por su parte, levantó con la industria los perfiles que se necesitan y abrió rutas gratuitas de habilidades digitales. Certificar permite que un trabajador acredite lo que aprendió en la práctica y pueda subir desde ahí.
Cuentas de formación que siguen a la persona. Singapur entregó en 2024 a todos sus ciudadanos de 40 años o más un crédito de 4.000 dólares singapurenses, que no vence, para cursar alguno de los más de siete mil programas seleccionados por sus resultados de empleabilidad. Corea del Sur tiene una tarjeta individual de aprendizaje, financiada por su seguro de empleo, que usan tanto trabajadores con contrato como cesantes y temporales. En ambos casos el recurso es del trabajador, no de la empresa: lo sigue si cambia de empleo, y llega también a quien trabaja en una pyme o por cuenta propia.
Programas intensivos medidos por resultados. Talento Digital para Chile, una alianza público-privada que forma programadores y analistas de datos en cursos intensivos, obtuvo la mejor calificación en la evaluación de impacto de la Dirección de Presupuestos de 2024: ser seleccionado aumentó en 8 puntos porcentuales la probabilidad de tener un empleo formal. Tres de cada cuatro egresados logra empleo, emprende o sigue estudiando.
Universidades y centros de formación técnica: formar para lo que viene
La capacitación de adultos es la mitad del problema. La otra mitad está en la educación superior, que forma a quienes entran al mercado laboral.
Hoy el ajuste es bajo. Un estudio de la Universidad de Chile, con datos de la encuesta Casen, mostró que apenas el 40 % de quienes estudiaron una carrera técnica trabaja en algo relacionado con lo que estudió. Son años de estudio y recursos públicos que no llegan a donde el país los necesita.
La Región de Los Lagos tiene una oferta amplia: universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica con sedes en Osorno, Puerto Montt, Castro y otras comunas. Algunas ya miran hacia adelante: además del trabajo del Observatorio Laboral, la Universidad Austral ofrece en Puerto Montt formación especializada en sistemas de recirculación acuícola, una de las tecnologías que están transformando la industria.
Son buenas señales, pero adaptarse a la demanda exige más:
- Planes de estudio que se revisen con las empresas de la región, al ritmo en que cambian los oficios y no cada cinco o diez años.
- La inteligencia artificial como herramienta en todas las carreras, no solo en informática: el técnico agrícola, el contador, la enfermera y el operario de planta la van a usar.
- Formación modular y en horarios compatibles con el trabajo, para que un adulto pueda certificar una competencia en meses sin dejar su empleo.
- Reconocer lo que el trabajador ya sabe, convalidando certificaciones laborales para acortar su camino a un título técnico.
- Transparentar los resultados: cuántos egresados de cada carrera trabajan en lo suyo y cuánto ganan, para que las familias elijan con información.
Lo que se propone
El senador Carlos Ignacio Kuschel ha planteado esta discusión en el Senado y en los medios de comunicación. Su diagnóstico es que la inteligencia artificial es una ventaja para los países que saben usarla, y que la tarea pendiente es educativa: una herramienta, como un martillo, sirve para construir o para lastimarse según quién la tome. En la Comisión de Economía, el 22 de septiembre, lo resumió así:
«Tenemos que capacitar, capacitar una vez que la gente está trabajando y capacitar con pertinencia.»
De esa línea, y de lo que muestra la evidencia, se desprenden seis propuestas:
1. Capacitación que se mida por resultados, no por horas vendidas. La evaluación externa que ordenó la reforma es la oportunidad para pagar mejor los cursos que terminan en certificación, en un mejor empleo o en un mejor sueldo, y dejar de financiar los que no.
2. Que el recurso llegue a la pyme y al trabajador por cuenta propia. Una cuenta de formación individual, como las de Singapur y Corea, permitiría que el pescador, la artesana, el trabajador de un predio lechero o el de un taller de Osorno elijan su curso sin depender del tamaño de su empleador.
3. Universidades y centros de formación técnica conectados con la demanda regional. Que actualicen sus carreras con la industria, incorporen la inteligencia artificial en todas ellas, abran formación modular para adultos que trabajan y publiquen la empleabilidad de sus egresados.
4. Perfiles regionales certificables hechos con la industria. Lo que se hizo con la salmonicultura puede repetirse con la lechería, el turismo, la construcción y la logística portuaria: la industria dice qué necesita, ChileValora lo convierte en un perfil certificable y las instituciones de formación lo enseñan. Eso es capacitar con pertinencia.
5. Escalar lo que ya demostró que funciona. Llevar el formato intensivo de Talento Digital, con empresas que se comprometen a contratar, a regiones y a oficios técnicos más allá de la programación es más barato que inventar un programa nuevo.
6. Leer bien, razonar bien, y tener señal. Ninguna capacitación compensa una base escolar débil. En la región hay señales mezcladas: en el SIMCE 2024, los cuartos básicos subieron nueve puntos en matemática, el mayor avance en una década, mientras los sextos básicos retrocedieron. En la Sala del Senado, el senador ha advertido que buena parte de los recursos aprobados para educación en estos años no ha llegado a los profesores, sino a oficinas y burocracia; recuperar los aprendizajes empieza en el aula. Y sin conectividad no hay inteligencia artificial que aprender: el Fondo de Desarrollo de las Telecomunicaciones conecta hoy a 719 establecimientos de la región, pero hay sectores rurales e insulares donde ninguna empresa ha querido llegar.
Chile ya tiene lo que muchos países buscan: minerales, energía limpia, infraestructura digital, industrias que compiten en el mundo y una ciudadanía que adopta la tecnología. En Los Lagos, esa tecnología ya llegó. El desafío es que llegue también a las personas: a los niños que hoy aprenden a leer, a los trabajadores que mañana tendrán que manejar con nuevas herramientas el oficio que conocen de toda la vida, y a los jóvenes que podrán trabajar para el mundo sin tener que irse de su región.
Fuentes: INE, desempleo regional y boletín de empleo 2025. Boletín 18.216-05 (art. 7, crédito por exportación de servicios). Consejo del Salmón y prensa sectorial (2025). Federación Internacional de Robótica, World Robotics 2025. OCDE, PISA 2025 (8 de septiembre de 2026) y Evaluación de Competencias de Adultos PIAAC 2023. Foro Económico Mundial, Future of Jobs Report 2025. Universidad de Los Lagos, Observatorio Laboral (junio de 2026). Duoc UC. Cybernews, índice de adopción de IA (febrero de 2026). Stanford HAI, AI Index 2026 (datos de Lightcast). Subrei, producción mundial de litio 2025. Coordinador Eléctrico Nacional y Chile Data Centers. CEPAL y CENIA, Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial 2025. Comisión Nacional de Productividad (2018). Dirección de Presupuestos, Evaluación de Impacto Franquicia Tributaria (septiembre de 2025) y evaluación de Talento Digital para Chile (2024). Boletín 18.216-05. ChileValora y Consejo del Salmón (2025). SENCE Los Lagos. SkillsFuture Singapore. Zúñiga, Peralta-Rojas y Martin, Revista Iberoamericana de Educación Superior (2023). Universidad Austral de Chile, sede Puerto Montt. Agencia de Calidad de la Educación, SIMCE 2024. Subtel, informe FDT Región de Los Lagos (2026). Comisión de Economía del Senado, 22 de septiembre de 2026. Verificado el 29 de septiembre de 2026.

