Chile es el país de la OCDE que destina la mayor parte de su presupuesto público a la educación, un 15,6 %, y aun así sus estudiantes de 15 años saben hoy menos matemática y lenguaje que hace diez años. En la educación pública, además, la matrícula baja mientras el personal sube. El senador Carlos Ignacio Kuschel lo resumió el 29 de septiembre en la Comisión de Hacienda del Senado, que revisaba el proyecto que ajusta la segunda etapa de los Servicios Locales de Educación Pública (SLEP, boletín 18.551-04):
«El mundo va para un lado y la burocracia va para el otro».
Su pregunta era concreta: qué estímulo existe para que un servicio local «sea proporcional a lo que administra» cuando los alumnos disminuyen.
En la Región de Los Lagos esa pregunta alcanza a toda la educación pública. Según el calendario vigente, hacia 2029 cada escuela y liceo municipal de la región estará en un SLEP. El de Llanquihue funciona desde 2021 con Fresia, Frutillar, Llanquihue, Los Muermos y Puerto Varas. El de Chiloé recibió en 2025 los colegios de las diez comunas de la provincia, con más de 18 mil estudiantes. El del Reloncaví asumirá en 2027 Puerto Montt, Calbuco, Cochamó, Maullín y las cuatro comunas de Palena, con cerca de 30 mil alumnos, y el de Osorno, con sus siete comunas, en 2029.
Menos alumnos, más funcionarios
La Dirección de Educación Pública lo expuso ante el Senado en agosto. Entre 2010 y 2025 la matrícula pública cayó 16 %, y en los últimos ocho años la dotación creció 7 % en docentes y 11 % en asistentes de la educación. Cerca del 90 % del gasto de los servicios locales se va en remuneraciones y un 2 % en mejoras educativas. El déficit de 2025 llegó a 254 mil millones de pesos, y se proyectan 370 mil estudiantes menos para 2030.
Las cifras oficiales del Ministerio de Educación para 2024 permiten ver la proporción. En los colegios municipales y de los SLEP estudian 1.258.856 alumnos y trabajan 215.564 docentes y asistentes: una persona por cada seis estudiantes. En los colegios particulares pagados, una por cada diez. La educación pública tiene razones para necesitar más apoyo, porque recibe más alumnos vulnerables, más estudiantes con necesidades educativas especiales y la mayoría de las escuelas rurales. Lo que no existe es una regla que diga cuánto personal justifican esas razones.
La OCDE completa el cuadro. En la educación básica pública chilena, el 95 % del gasto corriente se destina a personal, frente al 79 % en el promedio de sus países miembros. Y entre 2015 y 2024 el número de profesores de básica subió 24 % con una matrícula que creció 1 %.
En Puerto Montt el fenómeno tenía cifra antes del traspaso: la educación municipal perdió el 12 % de su matrícula desde 2017, y el propio municipio calculó en 2025 una sobredotación de 613 profesores.
Tampoco es obra de un servicio local en particular. Un estudio del Centro de Investigación Avanzada en Educación de la Universidad de Chile mostró este año que entre 2017 y 2025 la dotación creció también en colegios municipales, subvencionados y particulares, empujada por normas que exigen más horas no lectivas, programas de integración y equipos de convivencia. Cada una tiene su justificación. Ninguna trae un mecanismo para ajustar el personal cuando los alumnos se van.
Esa es la burocracia de la que habló el senador: la que crece por acumulación y no tiene cómo achicarse.
El costo, para el senador, se mide en dos planos. Uno es el gasto; el otro, lo que los alumnos aprenden. Así lo planteó en la Comisión de Hacienda, a propósito de comunas que hoy tienen menos estudiantes que antes y más profesores:
«No tienen sentido desde el punto de vista económico de la eficiencia, y ni siquiera de la eficacia, porque están cayendo los rendimientos escolares».
Hacia dónde va el mundo
Los sistemas que mejor enseñan no son necesariamente los que más gastan, y planifican su dotación con la matrícula a la vista.
Corea del Sur, entre los diez primeros de PISA 2025, proyecta que los alumnos de su educación pública pasarán de 4,22 millones en 2025 a 3,32 millones en 2030. En junio publicó cuántos profesores contratará cada año hasta entonces: menos en la educación básica, más donde lo exigen la enseñanza de inteligencia artificial y el refuerzo de aprendizajes básicos, y una dotación mínima garantizada para las escuelas pequeñas de las zonas que pierden población.
Portugal fija por decreto cuántos asistentes corresponden a cada escuela: en los primeros años de básica, uno por cada 15 a 30 alumnos, con personal adicional donde hay salas de educación especial. Japón calcula por ley, desde 1958, los profesores y funcionarios de cada escuela según su número de cursos.
Francia enfrenta un problema parecido al chileno. Su tribunal de cuentas, la Cour des comptes, constató en mayo de 2025 que en la escuela primaria la baja de alumnos se acompaña, «paradójicamente», de un gasto que no deja de crecer, mientras los resultados empeoran. Recomendó directores de escuela a tiempo completo y con más atribuciones, y agrupar escuelas en los territorios que pierden matrícula. En Estonia, también entre los diez primeros de PISA, los directores contratan a su equipo y deciden su presupuesto; el Estado fija los estándares y evalúa.
La investigación académica apunta en la misma dirección. La revisión de Eric Hanushek y Ludger Woessmann sobre décadas de evidencia internacional concluye que el monto del gasto y el tamaño de los cursos explican poco del aprendizaje, y que pesan más la calidad docente y la autonomía de las escuelas con rendición de cuentas. El matiz importa en Chile, que gasta 5.794 dólares por alumno frente a 13.601 del promedio OCDE: otros estudios muestran que el dinero sí mejora los resultados cuando llega a los estudiantes más vulnerables. El desafío es que llegue a la sala.
El diagnóstico ya está sobre la mesa
En 2025, una comisión de expertos de distintas sensibilidades convocada por la Dirección de Presupuestos propuso un plan para corregir las sobredotaciones de docentes y asistentes frente a la matrícula proyectada, «usando referencias internacionales y experiencias exitosas como parámetro». En la sesión del 29 de septiembre, el subsecretario de Educación reconoció ante la Comisión de Hacienda que esos ajustes son necesarios, difíciles y caros, y anunció que la Universidad de Chile está por terminar un estudio que fijará estándares objetivos de dotación por establecimiento.
El proyecto en discusión mantiene la reforma y amplía la posibilidad de que municipios con buenos resultados posterguen su traspaso: según el Ministerio de Educación, de 28 a 81 de las 177 comunas pendientes.
Lo que se desprende para Los Lagos
De la intervención del senador y de la experiencia comparada salen cuatro líneas de trabajo.
Una fórmula pública de dotación, ligada a la matrícula y revisada cada año, como las que tienen Portugal, Japón o Corea. El estándar que prepara la Universidad de Chile puede ser su base, con criterios propios para las escuelas rurales y para los estudiantes con necesidades especiales.
Que el recurso siga al alumno. El senador lo describió en la comisión: cuando una escuela mejora, las familias lo notan, organizan transporte y la matrícula sube, pero los profesores no llegan a tiempo, mientras las escuelas que pierden alumnos conservan su planta.
Directores con atribuciones y responsables por los resultados.
Menos normas y más aula. La implementación de la última reforma contempla 84 tareas y 11 nuevos reglamentos. «¿Cuántos profesores tienen que leerse esos 11 reglamentos?», preguntó el senador.
En una región donde, solo en el SLEP Llanquihue, dos de cada tres escuelas son rurales, la experiencia francesa y la de la OCDE sugieren además un camino distinto del cierre: redes de escuelas que compartan especialistas, transporte y equipos directivos. Cuatro servicios locales tendrán a su cargo la educación pública de Los Lagos, y la medida de su éxito será cuánto de cada peso termina en la sala de clases.
Fuentes: Comisión de Hacienda del Senado, sesión del 29 de septiembre de 2026. Dirección de Educación Pública ante la Comisión de Educación del Senado (17 de agosto de 2026). Ministerio de Educación, Resumen Estadístico de la Educación Oficial 2024 (Apuntes 77) y minuta sobre el boletín 18.551-04 (26 de septiembre de 2026). OCDE, Education at a Glance 2026 y PISA 2025. CIAE, Universidad de Chile, nota técnica sobre dotación 2017-2025 (junio de 2026). DAEM de Puerto Montt, PADEM 2026. Ministerio de Educación de Corea, plan de dotación docente 2027-2030 (25 de junio de 2026). Portugal, Portaria n.º 73-A/2021. Japón, Ley N.º 116 de 1958. Cour des comptes, L’enseignement primaire (mayo de 2025). Hanushek y Woessmann (2017); Jackson, Johnson y Persico (2016). Dirección de Presupuestos, Comisión Asesora para Reformas Estructurales al Gasto Público, informe final (septiembre de 2025). Información al 1 de octubre de 2026.

